1- Beneficios pertenecientes a la vida presente

En el nivel más elemental, la observancia de los cinco preceptos protege a alguien de caer en problemas con la ley, asegurando inmunidad al menos al castigo temporal, al considerar estas acciones cubiertas por los preceptos. Matar, robar, cometer adulterio, rendir testimonios falsos y comportarse irresponsablemente por causa de estar bebido, son causas penadas por la ley. Alguien que asume los cinco preceptos evitará los castigos consecuencia de estas acciones a través de abstenerse de las acciones que los provocan.

La observancia de los preceptos acrecienta otros beneficios temporales. Seguirlos ayuda a establecer una buena reputación en medio de los sabios y virtuosos. En un nivel más interno conduce a una clara conciencia. Las repetidas violaciones de los principios éticos fundamentales, aún si escapan a la detección, tienden a crear una conciencia perturbada - el dolor de la culpa, la inquietud y el remordimiento. Pero el mantener los preceptos conduce a estar libre de remordimientos, a un alivio de conciencia que puede evolucionar en la "dicha libre de culpa" (anavajjasukha), cuando revisamos nuestras acciones y comprendemos que ellas son sanas y buenas. Esta claridad de conciencia fomenta otro beneficio, la habilidad para morir en paz, sin temor o confusión. En el momento de la muerte, las diferentes acciones que hemos ejecutado regularmente en el curso de la vida, ascienden a la superficie de la mente, proyectando sus imágenes como películas en pantalla. Si las acciones insanas fueron prevalentes, su peso será predominante y causarán temor al aproximarse la muerte, conduciendo a un fin confuso y doloroso. Pero si las acciones sanas fueron prevalentes en el curso de la vida, tomará lugar lo opuesto: cuando la muerte llegue seremos capaces de morir en calma y en paz.