De acuerdo a las enseñanzas del Buddha, la forma de renacer que tomamos en nuestra siguiente existencia está determinada por nuestro kamma, que son las acciones volitivas que hemos ejecutado en esta existencia presente. El principio general que gobierna el funcionamiento del proceso de renacer es que el kamma insano conduce a un renacimiento desfavorable y el kamma sano a uno favorable. Más específicamente, si el kamma construido a través de romper los cinco preceptos se vuelve la causa determinante de la forma de renacer, conducirá a renacer en uno de los cuatro planos de la miseria - los infiernos, el reino de los espíritus carenciados, el mundo animal o el mundo de los asuras. Si como resultado de algún kamma sano una persona que regularmente viola los cinco preceptos, debiera renacer como ser humano, entonces cuando su kamma insano madure, producirá pena y sufrimiento en su estado humano. Las formas que este sufrimiento toma, corresponden a las transgresiones. Matar conduce a la muerte prematura, las malas conductas sexuales a la enemistad, el lenguaje falso a ser engañado y calumniado por otros y el uso de intoxicantes a la pérdida de la inteligencia.
La observancia de los cinco preceptos por el otro lado, provoca la acumulación de kamma sano, tendiendo a renacer en los planos de la felicidad, por ejemplo, en el mundo humano o en el divino. Este kamma nuevamente viniendo a madurar en el curso de la vida, produce resultados favorables relacionados con la naturaleza de los preceptos. Así, abstenerse de privar de la vida conduce a la longevidad, abstenerse de robar conduce a la prosperidad, abstenerse de lenguaje falso conduce a una buena reputación y abstenerse de intoxicantes conduce a la atención y a la sabiduría.