El Dhamma también involucra una doble referencia. A nivel elemental, la palabra Dhamma representa las enseñanzas del Buddha, las bases conceptuales expresadas verbalmente por la figura histórica de Gotama.
Estas enseñanzas fueron llamadas "la transmisión" (āgama) y están contenidas en el Tipiṭaka, llamadas las Tres Colecciones de Escrituras y en los Comentarios y trabajos de exposición que las explican.
Las tres colecciones incluyen el Vinayapiṭaka, el Suttapiṭaka y el Abhidhammapiṭaka. El Vinayapiṭaka registra el reglamento y disciplina para monjes y monjas buddhistas. El Suttapiṭaka contiene los discursos del Buddha, expone su doctrina y la práctica del sendero. El Abhidhammapiṭaka presenta una exposición de la esfera de la realidad, desde un punto de vista de un conocimiento filosófico preciso, que analiza los elementos fundamentales que la definen, mostrando cómo éstos integran una red compleja de relaciones condicionadas.
El Dhamma transmitido verbalmente y contenido en las Escrituras y Comentarios, sirve como el conducto para comprender de manera más profunda el significado de las palabras y expresiones del Buddha. Es el Dhamma de logro real y verdadero (adhigama), que comprende tanto el sendero (magga), como la meta (attha).
La meta es alcanzar el fin de las enseñanzas (Nibbāna), es la completa cesación del sufrimiento, es el estado incondicionado más allá de la rueda de fenómenos impermanentes que constituyen el ciclo. Esta meta será alcanzada a través de un camino específico y un proceso de práctica al que se denomina el Noble Octuple Sendero, que precisa de recta visión, recta intención, recto lenguaje, recta acción, rectos medios de vida, recto esfuerzo, recta atención y recta concentración.
El sendero se divide en dos estados: uno mundano, donde aquellos elementos se cultivan tanto en la vida cotidiana, como en períodos de práctica intensiva; otro supramundano, al que corresponde un estado de sabia conciencia que emerge cuando todas las condiciones para realizarlo han madurado, generalmente en el momento más alto de la práctica intensiva. Este camino, en realidad representa un estadio en la experiencia de la Iluminación y tiene una doble función: la realización del Nibbāna y la erradicación de las impurezas.
El sendero supramundano se presenta solamente como un sacudimiento súbito, que cuando ocurre, produce una transformación radical de la estructura de la mente. Estos sacudimientos son en número de cuatro y se llaman Los Cuatro Pasos. Cada uno está relacionado con su capacidad para romper las cadenas que nos atan al ciclo y se dividen de acuerdo con esta capacidad para ir cortando sucesivamente, las cada vez más sutiles cadenas del ciclo.
El primer paso corresponde a la conmoción inicial de la iluminación, es el paso de entrada a la corriente (sotāpattimagga), el cual elimina las cadenas de la visión en las que el ego se afirma, la duda y el aferramiento a ritos y observaciones erróneas.
El segundo paso llamado "el que retorna una vez más" (sakadāgāmīmagga), que no corta las cadenas, pero debilita las raíces subyacentes.
El tercer paso, el del "no retorno" (anāgāmīmagga), elimina las cadenas del deseo sensual y la enemistad.
El cuarto paso es el de Arahant (arahattamagga), que a su vez erradica las cinco cadenas restantes, referidas al deseo de existencia en los planos material e inmaterial, la vanidad, la inquietud y la ignorancia.
Cada uno de estos pasos del sendero es seguido inmediatamente por varios momentos de una experiencia supramundana denominada "fruición" (phala), la que se presenta también en cuatro estadios correspondientes a los cuatro pasos. Este estado de fruición marca un gozo de liberarse de las impurezas que se encuentran en el paso precedente. Es el estado de libertad experimentada cuando acontece la ruptura de las cadenas.
En párrafos anteriores se ha mencionado que el Dhamma es el refugio real y verdadero. Ahora podemos precisar que las enseñanzas verbales del Buddha constituyen esencialmente un mapa, una estructura de instrucciones, una guía; y, desde el momento en que decidimos confiar en ellas para alcanzar la meta, estas enseñanzas cuentan como un refugio real y verdadero, pero sólo en forma derivativa. Por tanto, podemos llamarlo un refugio real y verdadero, pero indirecto. El sendero mundano es directo puesto que debe ser practicado; pero debido a que sirve principalmente como preparación para el sendero supramundano, su función es puramente provisional. Por tanto, es un refugio real y directo, pero provisional.
El sendero supramundano aprehende el Nibbāna y una vez alcanzado, conduce irreversiblemente a la meta. Este puede considerarse como el refugio real, directo y superior, aunque condicionado también por la impermanencia, común a todos los fenómenos condicionados. Sin embargo, como un medio para un fin, posee sólo un valor instrumental, no un valor intrínseco. Por estas razones, su status como refugio no es definitivo. El status de refugio definitivo pertenece exclusivamente a la meta final, al estado incondicionado de Nibbāna. Por tanto, entre los tres refugios, éste es el único que puede ser considerado como real, directo, superior y definitivo. Es el descanso final, la isla de paz, el santuario que ofrece permanente protección contra los miedos y peligros de la existencia del ciclo de renacimientos.