Recta Comprensión - Incorrecta Compresión: el punto de partida

Leyendo algunos suttas atentamente, podemos observar que el Buddha no sólo dedicó los cuarenta y cinco años de su magisterio a exponer las enseñanzas del Dhamma. Surgida la ocasión también tuvo que rechazar ciertas doctrinas, creencias o  teorías incorrectas. Según la enseñanza del Buddha, la comprensión correcta es un prerrequisito fundamental y es el punto de partida para el ulterior cultivo de otras cualidades.  

Por lo tanto, cuando surgía la ocasión, el Buddha refutaba algunas de esas creencias y teorías erróneas vigentes en aquella época.  Ésa era otra forma de enseñar el Dhamma: desaprobando las creencias equivocadas vigentes en aquella época. Pues, si el camino hacia el Nibbana empieza por la Recta Comprensión... ¿Qué tarea había más importante que hacer surgir en las mentes de sus oyentes ese factor mental que es la Concepción Correcta?

El Buddha no refutó todas y cada una de las enseñanzas o creencias de la tradición brahmánica, pero sí algunas como por ejemplo el sistema de castas o la creencia en la acción purificadora de los rituales.

En el discurso a Vasettha (Majjhima Nikaya, 98) el Buddha rebate la opinión védica tradicional de que uno pertenece a una u otra  casta (es decir, uno es rey, brahmán, comerciante, agricultor, noble, esclavo, etc.), por ley divina. Es sabido que el Buddha afirmaba que el sistema de castas era un mero convencionalismo creado por los humanos, y en realidad uno llega a ser lo que es por sus propias acciones pasadas.

En el discurso sobre el Símil de la Tela (Majjhima Nikaya, 7) refuta la creencia de que un ser purifica las malas acciones cometidas por medio de ceremonias o rituales, como por ejemplo, bañarse en un determinado río.  «Aunque sea en el Bajuka, el Adhikakka, el Gaya, el Sundarika, el Sarassati, el Payaga, o el Bahumati...Dondequiera se bañe el ignorante, las malas acciones no se purifican.De esa manera no se purifica el hombre violento, culpable y perverso...»  

Pero el Buddha no se enfrentó solamente a ciertas enseñanzas o creencias de la tradición ortodoxa, el brahmanismo. Como es sabido, durante la época del Buddha hubo muchos otros maestros, que al margen de la tradición védica, recorrían los caminos de la India promulgando sus diversas teorías filosóficas.  

En diversos suttas el Buddha rechaza la teoría del  Nigantha Nataputta (Mahavira) basada en la auto-mortificación como método para purgar los resultados de las malas acciones pasadas.  En cierta ocasión, el Buddha refutó esa creencia cuando vio a unos Niganthas que siempre estaban de pie, sin sentarse nunca y experimentando sensaciones extremadamente dolorosas.

El Nigantha Nataputta había dicho a sus discípulos que de esta manera expiarían las malas acciones pasadas.  El Buddha, muy lúcidamente, les preguntó: "¿Sabéis que cantidad de malas acciones cometisteis en el pasado? ¿Sabéis: «ya hemos expiado tal cantidad de sufrimiento y nos queda esta otra cantidad de sufrimiento por expiar»? ¿Sabéis: «cuando expiemos tal cantidad de sufrimiento, ya habremos expiado todo el sufrimiento que nos quedaba por expiar»?
En otras ocasiones su enseñanza fue tachada de nihilista, había quien afirmaba que el Buddha proclamaba la aniquilación de lo seres. Así pues, el Buddha tuvo que salir al paso de estas acusaciones y, en el Anguttara Nikaya VIII-12, afirma:

«Hay quien dice: "el monje Gotama es nihilista, predica la aniquilación y eso es lo que enseña a sus discípulos". Pero lo que yo enseño es la aniquilación de la codicia, el odio y la ignorancia, eso es lo que yo enseño».  Rebatió, una por una, las enseñanzas de los que, posteriormente, han pasado a la historia como "Los Maestros del Error". Estos maestros, que como el Buddha, también estuvieron al margen de la tradición brahmanica, han sido conocidos gracias a las escrituras pali.  El primero de ellos fue el Nigantha Nataputta, el fundador del jainismo.

Purana Kassapa, el amoralista. Negaba ninguna clase de recompensa o castigo por las buenas o malas acciones, enseñó la ausencia de valor ético de la acción tanto para el bien como para el mal.    Makkhali Gosala, el fatalista. Fundador de la secta de los Ajivakas: promulgaba que los seres no tienen ningún tipo de poder ni fuerza. Todo está predestinado y la elección moral es una ilusión. Las vidas de los seres están predeterminadas por el destino, así como su posición social y su constitución física y psicológica y, por lo tanto, no vale la pena realizar ningún tipo de esfuerzo para alcanzar la liberación. No hay causa ni razón (ni próxima ni remota) para el progreso ni para el declive de los seres.   Ajita Kesakambali: el materialista. Con la muerte el ser desaparece, es completamente aniquilado. Negó la existencia de todo lo que no sea pura materia, es decir: la conciencia, los seres inmateriales,  la transmigración, etc.    Pakudha Kachchayana: el atomista. A los cuatro elementos tradicionales, añadía el placer, el dolor y el alma individual. Según su teoría, estos siete elementos "no han sido creados, no se les ha hecho crear; son estériles, inmutables, estables como pilares; no se mueven, no se alteran, no se dañan mutuamente; no son capaces de producirse unos a otros"

Sanjaya Belatthaputta, el escéptico. No afirmaba ni negaba nada, no emitía juicios. Proponía la evasiva frente a toda cuestión.

De esta manera también el Buddha tuvo que enseñar el Dhamma.