En una reciente clase del curso introductorio de Abiddhamma que imparte por Internet el Venerable Nandisena se ha visto los procesos cognitivos. Personalmente me ha parecido interesantísima estas clases que explican y clarifican el proceso por el que la conciencia toma los objetos de los sentidos y mentales y los procesa. En la primera de estas clases hay una cita que ha despertado en este indivíduo muchas reflexiones:
"Así como del encuentro entre un cristal, combustible y los rayos del sol, surge el fuego, previamente inexistente, de la misma manera surge la conciencia del encuentro entre las bases, objetos, etc."
(Sacca-saṅkhepa, verso 311)
Dejando de lado lo hermosa y clarificadora de esta comparación me he fijado en la presencia del fuego. Es algo recurrente en todas las culturas, grupos prehistóricos, civilización greco-romana, el dios Agni del hinduismo, etc... Buddha utiliza numerosas veces la metáfora del fuego o la llama para explicar la naturaleza de un indivíduo. También lo utiliza como recurso para explicar su Dhamma a ascetas adoradores del fuego en el sutta del fuego ( http://www.dhammavihara.org/cmbt/fdd/discursodelfuego.htm )
¿porquè es tan usado el recurso del fuego en todas las culturas?
Ahora mismo en el hemisferio norte es invierno y quien puede suele acercarse a la lumbre de una fogata. El fuego ejerce en casi todos nosotros una poderosa atracción, nos embauca, nos absorbe, nos hechiza.
Según la real academia de la lengua española, el fuego es:
- Calor y luz producidos por la combustión.
- Materia encendida en brasa o llama; p. ej., el carbón, la leña, etc.
Técnicamente hablando, la llama no son sino vapores incandescentes (tan calientes que generan luz) resultados de un proceso de combustión. El Abiddhamma lo clasificaría como materia (rūpa), manifestación ingente de uno de los cuatro grandes primarios materiales, el fuego (tejo). Pero como objeto que nos haga reflexionar (o meditar si lo usamos como kasina de fuego) puede ser maravilloso:
La llama es un magnífico ejemplo de impermanencia e insubstancialidad. Es impermanente (anicca) e insubstancial (anatta).
Nos recuerda a un ser vivo, nace de una pequeña simiente, crece con alimento y eventualmente muere, todo ello si se producen las circunstancias adecuadas.
El proceso de renacimiento o reconexión se compara como la llama de una vela que se está extinguiendo que enciende en el momento mismo de extinguirse una segunda vela que continua el proceso. No es ni la misma ni algo totalmente diferente e independiente.
Muchas religiones, como por ejemplo la hindú, lo considera como un Dios (Agni) que tiene sus necesidades, es voraz y le realizan ofrendas que devora con glotonería (las quema y consume); particularmente le encanta la mantequilla clarificada (ghee).
El fuego es purificador, lo consume todo, también lo impuro, y muchas celebraciones de todo el mundo tienen al fuego por agente purificador que consume todo lo malo, insano o rechazable.
Por eso y por mucho más pienso que ejerce tanta influencia y atracción sobre nosotros. Personalmente me encanta sentarme delante de una hoguera, una vela, una antorcha, brasas trémulas con el viento y observarla..... dejarnos llevar por las profundas reflexiones que nos sugiere. En verdad una llama nos puede hacer reflexionar mucho..., muchísimo...